Hola!! pasa por aquí...siéntate, gustas algo de tomar.
-si por favor. Era un momento muy esperado para mi, sabía que eso! Estaba a punto de pasar. Sirvió una bebida lentamente mientras yo miraba sus hermosas piernas, como me gustaría tenerla....pero rayos su hermana estaba ahí mirándonos desde la ventana de su habitación. Como me hubiera gustado hacerla mía en ese preciso momento.
Conversamos de cosas sin importancia pero las miradas reflejaban las ganas que teníamos de arrancarnos la ropa desenfrenadamente, nos amábamos tanto que todo lo demás parecía mera formalidad. Grecia había sido mi amiga de toda la vida pero ahora todo a cambiado, pasamos de los juguetes a las charlas, de los abrazos a los besos, de ese cariño de amigas a ese amor intenso que tanto tratamos de evitar, pero todo era inútil, se convirtió en la razón de vivir, no podía concebir la vida sin sus besos, sin sus palabras sin su compañía.
Me acuerdo del primer beso como si hubiese sido ayer...yo estaba muy nerviosa porque Pepe se me había declarado, era el chavo más guapo de toda la escuela y me gustaba tanto que sin pensarlo dos veces le dije que si, si quería ser su novia, a mis escasos 15 años el era mi primer novio. Solía ser una chica un tanto tímida y la inexperiencia no la podía ocultar... Yo nunca había besado a un chico.
–Grecia era además de mi mejor amiga mi confidente, a ella le contaba todos mis secretos. Le confesé que nunca había besado a alguien; ella viéndome a los ojos y con una risita burlona me dijo: que era fácil besar que sólo cerrara los ojos y me dejara llevar...se ofreció a enseñarme, era tan juguetona que yo pensé que era tan sólo un juego, se acerco lentamente hacia a mí, acaricio tiernamente mis labios con sus dedos, me abrazo inesperadamente mientras cerraba los ojos y sentía el roce de su piel. Mi primer beso con mi mejor amiga... y Pepe en qué lugar quedaba?
Estaba tan confundida que desde ese momento la vida me cambio por completo, me gusto sin duda que ¡ya no podía dejar de hacerlo!. Pero ¡era mi amiga! Muy adentro de mí sabía que estaba cometiendo un pecado muy grande, las dos somos del mismo sexo, que iban a decir nuestros padres, que decepción más grande. Nuestras mamás eran comadres, lazos muy estrechos nos unían. Pero a Grecia y a mí no nos importo, el mundo entero no era importante, sólo lo que la una sentía por la otra, caminábamos por la calle tomadas de la mano, reíamos por cualquier tontería, parecíamos dos niñas encerradas en nuestro mundo donde solo existíamos ella y yo.

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